Nuestra historia
El agua es origen y motor de la vida. La historia nos ha enseñado que los grupos humanos, aún en su más primitiva organización, buscaban la cercanía de los lagos y ríos para poder establecerse.
De esta manera, el instinto de supervivencia les indicaba que estar cerca del agua es garantizar su vida y la de sus semejantes.
Ejemplo de lo anterior es el florecimiento de ciudades en la cuenca del río Bravo, cuyo origen es causado por el deshielo de las Montañas Rocallosas en Estados Unidos, que al reunirse con el agua de lluvia y correr entre las duras capas de la tierra , el desnivel natural forma su propio lecho.
Nuevo Laredo ha aprovechado de manera constante las agua del río Bravo para satisfacer sus necesidades básicas y progresar.
Las primeras noticias sobre la existencia de una colonización en las márgenes del río Bravo, se remontan al año de 1748, cuando el virrey Juan Francisco de Güemes Horcacitas y Aguayo asignó al coronel José de Escandón la tarea de poblar la “Colonia de Nuevo Santander”, hoy Tamaulipas.
Las primeras actividades desarrolladas por los pobladores en esta inhóspita área estuvieron dedicadas a la cría del ganado caballar, vacuno, ovejuno, asnal y al curtido de pieles con sal.
Por razones de comunicación y seguridad, este asentamiento poblacional se desplazó a ambas márgenes del río.
Cuando se produjo en 1848 la separación del territorio, la fundación de la villa de Nuevo Laredo, lejos de ser un traslado físico, fue considerado como un acto supremo de voluntad y patriotismo, donde se le daba personalidad jurídica al asentamiento que ya existía al sur del río Bravo.
A partir de este momento, los neolaredenses han sabido vencer los obstáculos, en base al esfuerzo y tenacidad, para lograr mejores estados de vida.
Debido a su crecimiento demográfico fue que en 1926, con una población de 15 mil habitantes, en Nuevo Laredo se concluyó la construcción de la primer planta potabilizadora de agua, con una capacidad de 100 litros por segundo.
El equipo básico y las instalaciones utilizadas consistieron en un aereador, un mezclador rápido y un floculador, dos dosificadores, tanques de sedimentación convencionales de 3.90 metros de profundidad, cuatro controladores, mesas de operación con cinco mandos y muestreador en cada una de ellas.
Uno de los mayores problemas para la potabilización ha sido la turbiedad del agua del río Bravo, sobre todo en época de crecientes e inundaciones, donde la falta de equipo e instalaciones para sedimentar el líquido hacía más lento el proceso.
Según las crónicas históricas, las altas turbiedades reducían el abastecimiento de agua, debido a que las bombas de captación tenían que trabajar casi con lodos y el proceso de aireación y decantación no era lo suficiente para producir y abastecer del vital líquido a la población.
Ante esta perspectiva, en 1939 se amplió la capacidad de la planta al doble, para producir 200 litros por segundo. Dar este paso requirió que fueran aprovechadas las mismas instalaciones y equipos con el que empezó a operar en 1926.
En 1951 se incrementó la capacidad a 300 litros por segundo, luchando no solo contra la turbiedad arrastrada por el agua del río y sino también contra las limitaciones de espacio para aumentar los tanques de sedimentación.
Ante el explosivo crecimiento de la población, aparejado con la expansión anárquica de nuevas áreas urbanas, se produjo un replanteamiento del problema de abastecimiento, lo cual obligó a los tres niveles de gobierno a considerar una nueva ampliación, o incluso, la construcción de otra planta potabilizadora con mayor capacidad productiva.
En 1951 se incrementó la capacidad a 300 litros por segundo, luchando no solo contra la turbiedad arrastrada por el agua del río y sino también contra las limitaciones de espacio para aumentar los tanques de sedimentación.
Para el año 1954, lo sucio en el agua del río Bravo fue alarmante, debido a crecientes que arrasara poblados y dañara ciudades ribereñas de ambas fronteras como Piedras Negras y Villa Acuña, Coahuila; Eagle Pass y Laredo, Texas, además de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
En esa ocasión la turbiedad en el agua alcanzó 70,000 partes por millón, no sólo provocando una drástica reducción en la capacidad de la potabilizadora, sino que aumentó el consumo de coagulantes, los cuales elevaron notablemente los costos por metro cúbico de agua tratada.
Todas estas eventualidades forzaron a que en 1957 se culminara la construcción de la actual planta potabilizadora, la cual fue proyectada para cumplir con las necesidades de Nuevo Laredo en un lapso de 20 años, pero dado el crecimiento demográfico de la ciudad, a partir de 1969 fue necesario operarla a su máxima cobertura de diseño, y en los años siguientes, a medida en que la ciudad iba creciendo, la demanda empezó a rebasar la capacidad de producción de la planta, principalmente en los períodos de primavera-verano y en los días en que el río venía muy turbio..
Esporádicamente se dieron algunos pasos para optimizar las instalaciones existentes, mediante la incorporación de filtros para hacer más operacional la planta y satisfacer las demandas más elementales.
La última ampliación a la planta, antes de la actual, fue en el año de 1976, cuando era presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales el profesor Alberto Medina Muñoz, sin embargo, estas modificaciones y ampliaciones no se dieron en forma integral, ocasionando que día con día avanzara vertiginosamente el deterioro tanto en suministro y calidad.
Desde ese momento, debido a diversos factores provocados por los cambios en el organigrama operacional, durante un lapso de 14 años no se ejecutó ninguna ampliación a la planta potabilizadora.
Fue hasta el año de 1988 cuando la administración de este organismo operador, basado en el drástico crecimiento poblacional, comercial e industrial, proyectó una ambiciosa ampliación para cubrir no solo las necesidades actuales sino también las futuras.
Según los cálculos realizados por un profesional equipo técnico de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, y gobiernos Estatal y Federal, la ampliación a la planta potabilizadora fue considerada de vital importancia para dar un servicio óptimo a la principal frontera terrestre de México y una zona de impactante importancia para el desarrollo industrial, comercial y poblacional en el futuro inmediato de México.
Debido a que cada día esta creciendo mas la población, existe una mayor demanda del vital liquido que trata nuestra planta para la sociedad de nuestra ciudad.
Mediante un gran esfuerzo para el reordenamiento técnico, administrativo y financiero se pudo lograr el arranque para la implantación de la Planta tratadora de Aguas residuales, la cual empezó a operar en el mes de abril de 1996, obra monumental dotada de la más moderna tecnología, que vino a frenar el deterioro de la calidad de agua del Río Bravo, ocasionada entre otras causas, por las descargas directas de origen publico sin tratamiento.
Equipamiento Urbano
Así como también la Planta que se encuentra localizada al Sur-Oriente de la ciudad, casetas de rebombeo como equipamiento el cual es un elemento vital para mejorar nuestro servicio. Dicha planta es el refuerzo de la planta centro para poder así cubrir las necesidades de la empresa que es el suministrar el vital liquido a nuestra ciudadanía de acuerdo al crecimiento sistemático de nuestros usuarios.
Fuente:
Revista “De frente al futuro”